Propuesta-2

Propuesta-1

Croquis-4

Croquis-3

Croquis-2

Croquis-1

FIRST PRIZE / PRIMER PREMIO

La estrategia municipal para el área de intervención supone un doble desafío conceptual: recuperar los atributos positivos de la típica calle corredor de las áreas centrales – mitigando las sinergias negativas producidas durante su proceso de consolidación- sin debilitar sino por el contrario potenciar su vitalidad  urbana.

El espacio público central es un recurso escaso tensado por la convivencia del conjunto de actores sociales interesados en su valor de oportunidad  y que disputan entre sí su uso y apropiación. Paradójicamente, este síntoma de vitalidad es también causal de la degradación ambiental y funcional que caracteriza la evolución espontánea de este tipo de centros. Por tanto, intervenir en ellos supone dirimir, arbitrar y administrar su uso en base al consenso de la manera mas inclusiva posible. O sea, teniendo en cuenta al conjunto de actores que retroalimentan la aglomeración,  buscando un delicado equilibro que eluda el imperativo de unos sobre otros, promoviendo una funcionalidad y espacialidad amigables.

Garantizar la accesibilidad es un factor esencial para mantener la vitalidad del centro. Si la accesibilidad en vehículos privados es factor determinante de la localización de los complejos comerciales contemporáneos, deberá ser la accesibilidad en múltiples modos uno de los atributos competitivos del área comercial central. Llegadas peatonales, en transporte público, en vehículos privados y abastecimiento general deben ser fluidas y confortables como condición de partida de su consolidación. Para ello la dinámica actual producto de la presión recurrente del tránsito automotor (ensanche sistemático de calzadas para aumentar su capacidad en desmedro de veredas; indiscriminación de tipos de tránsito vehicular; recorridos aleatorios del transporte público definidos exclusivamente en función de pautas de mercado; etc) debe ser corregida en orden lo que las técnicas avanzadas denominan “domesticar el tránsito”. Esto, que no es posible de lograr con acciones aisladas, sino que requiere de políticas integradoras que incluyan campanas de concientización de la población, debe realizarse en el marco del Plan Integral de Transporte y Tránsito,  identificado en el Plan Estratégico de Bahía Blanca y aún pendiente.

Ahora bien, a pesar de no contar aún con este plan, reflexionar sobre la estructura de la movilidad deseable para el área central  de Bahía Blanca, resulta esencial para pautar el  anteproyecto arquitectónico objeto del concurso.

En este sentido hemos concebido al mismo como subsitema dentro del sistema que lo contiene – el damero fundacional de la ciudad- y que determina los  patrones alternativos de movilidad del centro. Nuestro enfoque al respecto parte de la idea de racionalizar la movilidad en base a la determinación de categorías de la red vial, categorías que surgen de la identificación de sus características actuales y de la interpretación de su vocación futura.