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Revista CPAU 38_1

 

Revista del Consejo proesional de Arquitectura y Urbanismo Nro. 38

“Nuevas herramientas para el ejercicio profesional” Roberto Busnelli, arq.

I           Datos para reflexionar

Sin dudas durante los últimos años hemos presenciado cambios sociales, económicos y políticos que han impactado y definido nuevas formas de ejercicio profesional para los profesionales de la arquitectura. Estos cambios han ido construyendo nuevos paradigmas sobre el ejercicio de nuestra disciplina, una muestra de ello son algunos datos significativos que reflejan la última Encuesta Estructural del CPAU[1] y el trabajo Nuevos Roles Profesionales, hacia una nueva dimensión del oficio del Arquitecto[2].

En el campo específico de lo laboral, estos trabajos indican que, el 72% de los matriculados trabaja tiempo completo en actividades relacionadas a la Arquitectura, mientras que el 16% lo hace a tiempo parcial, tal vez el aspecto más significativo sea que el 52% se ocupa en más de un trabajo, generalmente un trabajo principal con mayor carga horaria y uno segundo complementario. De acuerdo a la edad, el mayor porcentaje del empleo a tiempo completo ocurre entre los 40 y 50 años. Cuando se indaga la condición de la actividad sumando el trabajo principal y secundario, la mayoría se distribuye con leve predominio entre profesional que trabaja por cuenta propia, en forma independiente y sin personal a cargo con el 35,36%.

Según la categorización por sexo, el mayor porcentaje de trabajadores a tiempo completo corresponde al sexo masculino (70%), mientras que las mujeres presentan un porcentaje muy alto de trabajo a tiempo parcial (68%). La participación del sexo femenino es significativamente más importante en el estrato más bajo de edad (60% en menores de 30 años), 46% (entre 31 y 40 años), 38% (entre 41 y 50), 35% (entre 51 y 60) y 23% en mayores de 61 años.

Si bien el porcentaje de profesionales en relación de dependencia describe, durante los últimos años, un proceso de crecimiento, el 46,45% de nuestros matriculados ejerce la profesión de manera independiente, especialmente el segmento de más de 40 años de edad, mientras que el 33,68% trabaja en relación de dependencia o contratado en empresas privadas o en el sector público. Otro aspecto revelador lo ofrece el análisis de cuáles son, en la actualidad, los roles dominantes de nuestro ejercicio profesional. Mientras que la tradicional área vinculada al proyecto arquitectónico, con todas sus variantes y especialidades, concentra el 26,25% de la actividad de los matriculados; el área de la dirección, gestión, gerenciamiento y construcción de obra, con todos sus servicios complementarios (documentación, cómputo, presupuestos, entre otros.) concentra el 45%. Estos datos revelan el crecimiento sostenido del ejercicio profesional dentro de las áreas vinculadas a la gestión de la materialización y la construcción de las obras, tendencia que queda de manifiesto cuando vemos que el trabajo de Documentación de obra y Representación e Imagen de Diseño[3] constituye, es en la actualidad el rol que registra mayor cantidad de actividad.

Otro aspecto relevante acerca del ejercicio profesional lo transmiten las estadísticas acerca de cómo cobramos la realización de nuestros trabajos. Si hacemos una comparación directa entre el tradicional cobro de honorarios (33,2%) y el del empleado que liquida su sueldo por recibo (29,6%) vemos una notable paridad, ver cuadro 2. Y si  a esta comparación le sumamos las otras liquidaciones por recibo, cada vez más presente en nuestra realidad profesional (47,6%), veremos que el número de profesionales que cobra por esta modalidad es notoriamente superior y significativo. Estos datos destacan nuevos escenarios en la práctica profesional que sumados a un contexto económico y social que cambia continuamente, (inflación, aumento de costos, presión impositiva, etc.), hace necesario replantear y diseñar nuevas herramientas que generen variables o índices que reflejen nuestra realidad laboral y propongan nuevos marcos regulatorios para el desempeño de nuestra actividad en la Ciudad de Buenos Aires.

 

II            Canasta de costos del Profesional Arquitecto (CPA)       

El primer paso en este proceso es establecer cuáles son los costos reales en la vida, doméstica y profesional, de un arquitecto de la Ciudad de Buenos Aires. Contar con una canasta específica del consumo promedio de un profesional, y medir su valuación en el tiempo, permitirá contar con una referencia más precisa que si se utilizara cualquier otro índice de precios, que por sus características de construcción, distribución geográfica, etc., no resultaría tan exacto.  Actualmente para el cálculo de los topes del arancel (sugerido[4]) del CPAU se toma el Índice del Costo de la Construcción (ICC)[5], que publica INDEC, una vez establecido el tope se actualiza tomando el Índice del Consumidor (IPC)[6], también publicado por el INDEC, valores que no reflejan el costo de vida de un profesional de la arquitectura. En este contexto creemos necesario establecer otras pautas de ponderación y actualización de nuestro honorario, para ello estamos elaborando una encuesta, dirigida a los matriculados, con el fin de detectar y visibilizar desde los hábitos y patrones de consumo hasta los costos operativos, carga impositiva y demás variables, que nos permitan conformar una muestra representativa de la canasta de los costos de vida y profesional en la Ciudad de Buenos Aires. El CPAU divulgará mensualmente la evolución de la valuación de la Canasta del Profesional en Arquitectura (CPA). La CPA evalúa la evolución del costo de una canasta de consumo representativa para un grupo familiar de un profesional en arquitectura, residente en la Ciudad de Buenos Aires.  Para la confección de la CPA se relevan precios que incluirán entre otros: obra social, colegio, turismo, transporte, combustible, alquileres, servicios, electrónica, etc.  Sin dudas todos estos datos volcados a esta encuesta serán el gran aporte de los matriculados a esta construcción colectiva.

 

III           Índice de actualización de honorarios profesionales

 

Una vez constituida esta canasta representativa del consumo y los costos de un profesional de la arquitectura (CPA) proponemos la construcción de un índice de actualización de los honorarios profesionales que permita medir su evolución en el tiempo. El mismo se calculará y comunicará con frecuencia mensual. Se utilizará para el cálculo un índice cuya construcción permita la comparación con el período base, así como también variaciones entre los diferentes períodos (mensuales, trimestrales, anuales, etc.). El objetivo final es poder contar desde el CPAU con un índice, con toda la rigurosidad metodológica necesaria, para poder ser utilizado por los profesionales de la arquitectura al momento de necesitar una referencia válida en la negociación de sus honorarios profesionales, en un contexto inflacionario. En una segunda instancia, la obtención de este índice, podría actuar como índice paritario de referencia para los empleados en organismos públicos y empresas o estudios privados. La metodología de construcción de nuestro índice contemplará las condiciones necesarias para que el mismo cuente con las características básicas que debe reflejar todo índice de este tipo: independencia profesional, objetividad, precisión, confiabilidad, coherencia, comparabilidad, claridad, transparencia, y relevancia.

IV           Nuevo marco impositivo

Una vez establecida la canasta básica y el índice de actualización de honorarios profesionales estaremos en condiciones de reflexionar y diseñar una propuesta de un régimen tributario específico para los profesionales de la arquitectura. Un nuevo régimen que, en línea con la canasta representativa del consumo y los costos de un arquitecto en la Ciudad de Buenos Aires, permita introducir nuevas variables de regulación para la práctica profesional que hoy no son contempladas, sirvan como ejemplo: definir e incluir que costos de vida impactan sobre la práctica profesional, amortizar equipamiento e infraestructura, ponderar viáticos y movilidad, establecer un porcentaje de gastos de representación en proporción con el nivel de facturación, poder deducir gastos de actualización profesional, entre otros.

La idea sería proponer un marco tributario que en lugar de penalizar promueva el cumplimiento de las obligaciones impositivas, es decir que cumpla con una doble finalidad. Un caso concreto podría ser la promoción de la compra de software legal, situación conflictiva si las hay en nuestra matrícula, a cambio de una deducción en el pago del impuesto a las ganancias, sirva este caso como un ejemplo de este abordaje que estamos imaginando.

El objetivo es producir nuevas herramientas que garanticen y promuevan un ejercicio profesional más justo, transparente y equitativo, para ello entendemos que la participación y el compromiso de todos los matriculados será clave para poder concretarlo.

 

[1] CPAU Encuesta Estructural 2015, Profesionales de la Arquitectura y el Urbanismo, diciembre de 2015.

[2] Nuevos Roles Profesionales, hacia una nueva dimensión del oficio del Arquitecto, Trabajo realizado por Eduardo Bekinschtein, Arq. Ma. Inés Lapadula y Lic. O.Najmías. CPAU-SCA-FADU, diciembre 2015.

[3] Idem 2

[4] Dado que el Decreto 2284/91, dictado con anterioridad a la institución de la autonomía de la CABA, quitó el carácter de orden público del Arancel de Honorarios aprobado por el Decreto 7887/55 y las partes pueden pactar libremente los honorarios.

[5] El Índice del Costo de la Construcción en el Gran Buenos Aires (ICC), base 1993=100, mide la evolución promedio del costo de la construcción privada de edificios destinados a vivienda en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y 24 partidos del conurbano bonaerense. Comprende cuatro índices: costo de la construcción privada de edificios destinados a la vivienda, costo de los materiales, costo de la mano de obra y costo de los gastos generales.

[6] El Índice de Precios al Consumidor (IPC) es un indicador que mide la evolución promedio de los precios de un conjunto de bienes y servicios representativos del gasto de consumo de los hogares residentes en un área determinada. El IPC GBA se elabora con base en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGH) 2004-2005. Esta encuesta, que se realizó en todo el país entre los meses de octubre de 2004 y diciembre de 2005, consultó los consumos e ingresos de 45.326 hogares representativos, seleccionados mediante métodos estadísticos.