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TECNICA E INNOVACION

Hoy todo puede cambiar desde la técnica. Vivimos un mundo explosivo en este aspecto: por un lado convivimos con la aparición constante de nuevos materiales, cada vez más sofisticados; nuevos tipos estructurales; nuevos sistemas que  producen transferencias tecnológicas cada vez más rápidas y la nanotecnología, que promete cambiarlo todo.

Dentro de este contexto el uso racional y responsable de la energía pasa a ser el centro del problema exigiéndonos desarrollar lógicas constructivas más inteligentes en su relación con el medio ambiente. En el mundo de la construcción esta actitud se traduce en la utilización responsable y sin derroches de los materiales naturales que se hallan a nuestra disposición. En este sentido no existe ninguna especie vegetal tan apreciada por la humanidad como el árbol. Fue la primera, y continúa siendo la más importante de las plantas utilizadas por el hombre, por lo que no se puede subestimar su importancia en el desarrollo de la civilización. Los árboles han resultado vitales en todas las esferas de la actividad humana: han proporcionado leña y fruta, protección contra los elementos de la naturaleza, han sido instrumentos para ofrendar a las divinidades y, más tarde, material de construcción.

Durante miles de años la madera ha sido uno de los materiales de construcción más populares, junto con el barro y la piedra. Sin embargo a partir de la aparición del hormigón armado, el desarrollo de los metales y los materiales sintéticos la madera resignó su protagonismo en el mundo de la construcción.

La madera posee cualidades únicas: como material de construcción es completamente reciclable y las existencias se reponen de modo natural o mediante planes de forestación certificados (el problema de la tala indiscriminada es un problema en sí mismo que no abordaremos en este artículo), mientras que, como fuente de energía no afecta al equilibrio ecológico de nuestro medio ambiente. Estas consideraciones, junto con las innovaciones de la industria de la maderera, fueron las que condujeron al redescubrimiento de la construcción en madera, una tradición que sólo había sobrevivido en áreas limitadas o zonas rurales y que, a partir del desarrollo de nuevos sistemas y productos semifacturados, ha retomado su vigencia.

Esta evolución está definida por una búsqueda de la racionalidad y la eficiencia en los métodos de elaboración y producción forestal tratando de reducir el desecho o de formular nuevos sub productos a partir de su reutilización. Esta estrategia se ve reflejada en los grados de preparación de la producción semifacturada, que nos indica claramente un proceso  de progresión descendente (desde la materia a prima al producto elaborado): el primer paso lo constituye el tradicional trabajo de corte de troncos, donde se obtienen perfiles de calidad alta y media, como tablones, perfiles canteados y tablas. Los restos sobrantes del corte se rebajan: en este segundo escalón se producen tablas, listones y lamas, elementos que trabajados dan lugar a la fabricación de paneles de varias capas, entarimados, etc. Posteriormente se aprovechan los restos finos de la madera aserrada y, en un último escalón del proceso, se procede a la cocción de una masa fibrosa para compactarse después en prensas y convertirla en planchas: paneles constituidos por fibras de consistencia débil, media y alta, redondean el catálogo de productos que se pueden obtener del tratamiento de la madera.[1]

La madera adopta en este proceso de producción el carácter de material libremente moldeable y, por tanto, resulta fácil imaginar qué posibilidades se indican con ello mediante la línea de producción del CAD (software para el dibujo en computadora), así como de la robótica CNC (máquinas de corte por control numérico desde una computadora) en las empresas y la industria.

Hace aproximadamente un mes tuve la oportunidad de ser testigo de uno de los últimos avances tecnológicos de este proceso de industrialización de la construcción en madera. Como miembro de una delegación de la Universidad de San Martin visitamos una serie de prototipos de vivienda sustentable construidos íntegramente en madera en la región de Bolzano, en los Alpes italianos. La empresa que se encargó del desarrollo constructivo incorporó recientemente, como primer paso de su sistema de producción, un tomógrafo computarizado especialmente desarrollado para la medición de troncos. Este equipo detecta la información volumétrica de la densidad de los troncos por medio de la medición de la atenuación de rayos X. La fuente de rayos X gira alrededor del tronco y registra imágenes sucesivas en capas. Con esta información, es posible reconstruir la composición interior del tronco a través de imágenes tomográficas, sin ninguna pérdida de detalle. Gracias a este equipo es posible identificar todos los accidentes e imperfecciones que contiene cada tronco antes de su procesamiento y ajustar el patrón de corte óptimo para cada tronco. Esto aumenta la productividad del aserradero y ayuda a utilizar la materia prima de manera eficiente.

Debido al creciente interés por las cuestiones energéticas, ecológicas y biológicas, la construcción actual en madera cobrará en el futuro aún mayor importancia. El desarrollo tecnológico de esta industria avanza sin cesar, es de esperar que el proyecto arquitectónico genere estrategias competentes e inteligentes que den garantía de profesionalidad y sustentabilidad.

 

[1] Andrea Desplazes, “Construir la Arquitectura, del material en bruto al edificio, un manual”, pág. 78-79, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 2010.