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866 No06_Construcción inteligente

 

CONSTRUCCION INTELIGENTE

Cada volumen del conjunto responde a una lógica constructiva propia, casi como si se trataran de edificios independientes.

Siguiendo la tradición funcionalista del movimiento moderno el edificio se organiza a partir de asignarle funciones específicas a cada bloque que compone el conjunto. Esta estrategia no sólo define jerarquías, volumétricas y funcionales, sino una lógica constructiva, que permite independizar los trabajos y los equipos de gestión, casi como se tratara de edificios independientes.

Dentro de esta organización, la nave principal define el espacio público por excelencia y lo jerarquiza mediante una gran cubierta metálica ubicada a 22 metros de altura y soportada sólo por dos grandes núcleos de hormigón; en la fachada principal dos grandes volúmenes suspendidos, de marcada proporción horizontal, contienen las aulas y talleres, mientras que en la fachada posterior se ubican cinco volúmenes apoyados que contienen las cinco salas, cada una bien definida por un requerimiento escénico específico.

Sin dudas el espacio más impactante es el atrio central, aquí se reconoce toda la tradición que la construcción metálica de grandes luces ha desarrollado desde fines del siglo XIX.

Asociado al pragmatismo propio de los edificios industriales, el acero pronto se entendió como un material que podía asumir un papel de sustitución estructural. Con el correr de las décadas el acero asume una posición destacada, casi singular en los edificios con grandes luces. Las cubiertas de los aeropuertos, y las salas de los grandes museos se realizan casi exclusivamente con este material, gracias a que la fina articulación de las piezas que definen estas estructuras portantes se convierten tanto en un motivo de caracterización espacial como en su lenguaje formal.

Como comentan los autores, mientras se construían las dos grandes torres de hormigón, que luego serían su soporte, la estructura de la cubierta metálica se “fabricó” a pie de obra. Una pieza de forma elíptica,  como el volumen del casco de un barco, de  120 metros de largo, 35 metros de ancho y 4,5 metros de flecha en su cercha metálica reticulada central, que pesa 100 toneladas y contiene en su interior una viga-pasarela longitudinal de servicios y acceso a la cubierta exterior, fue izada mediante cuatro grúas hasta la estructura provisoria, dos vigas de perfil de alma llena que hicieron las veces de guías por donde se deslizó esta enorme estructura metálica reticulada hasta ubicarla en su posición final, tal como lo demuestra la secuencia fotográfica que publicamos en páginas anteriores. Este esqueleto está resuelto a partir de una serie de cerchas metálicas reticuladas de doble curvatura, superior e inferior, realizadas en caño estructural redondo con secciones que varían desde los 50 centímetros hasta los diez centímetros de diámetro. Longitudinalmente se destacan dos líneas, materializadas por caños estructurales que conforman la gran viga central de esta estructura, de 4 metros de ancho por 6 metros de alto, marcando claramente el camino de los esfuerzos hacia los apoyos. Esta vinculación con los apoyos fue resuelta mediante la utilización de una serie de puntales metálicos dispuestos en V, caños de 32 centímetros de diámetro, con cabezales de acero cónico y uniones articuladas, que son los que sostienen toda la cubierta y llevan las cargas a los dos grandes núcleos de hormigón, que además contienen en su interior todos los servicios sanitarios. Todo el interior alimenta esta atmósfera industrial, estructura, ventilaciones, instalaciones y conductos construyen

Las fachadas que conforman este gran espacio también fueron resueltas con una estructura metálica reticulada. En este caso se utilizaron cerchas metálicas reticuladas que, con una sola curvatura y una flecha de 1,5 metros en su tipología mas extrema, están dispuestas casi verticalmente, en su extremo superior se fijan con la estructura de la cubierta y en su extremo inferior se apoyan en una viga de hormigón-talud que dibuja en planta las superficies curvas de las fachadas de este volumen principal.

El revestimiento de ambas fachadas enuncia una modulación de piezas horizontales que alterna paños transparentes y opacos. Los paños opacos son paneles dobles compuestos, conformados por una cara externa que resuelve las aislaciones, una estructura de mdf de 16 milímetros con imprimación asfáltica, una membrana aislante térmica e hidrófuga, 3 pulgadas de lana de vidrio y una placa cementicea, mas una cámara de aire y una cara interior, resuelta con placa de roca de yeso de 12 milímetros, que a partir de una serie de ranuras practicadas en la cara interior permite mover el aire de la cámara y ventilar el interior de este gran atrio. Los  paños transparentes fueron resueltos mediante la utilización de carpinterías de aluminio y placas de  policarbonato compacto de 8mm. Todos estos paneles están sostenidos por una estructura metálica de caño cuadrado de 100 milímetros, dispuesto horizontalmente, que arriostra lateralmente todas las cerchas metálicas facetando todo el desarrollo curvo que caracteriza estas fachadas.

Esta estrategia material permitió resolver el detalle de las dos aristas del volumen curvo, del atrio principal, pudiendo absorber con gran solvencia la complejidad geométrica que allí observa.

Los cinco volúmenes que definen las cinco salas de la fachada posterior fueron construidos con tabiques de hormigón y cubiertas metálicas. En el caso de la sala circular los tabiques se resolvieron con la misma tecnología que se emplea para la construcción de los silos de granos y su cubierta metálica a partir de una estructura de cerchas dispuestas radialmente fijadas a un anillo central. En todos los casos los requerimientos acústicos obligaron a cargar las cubiertas con losas pre moldeadas de hormigón.

Las cuatro salas, que responden a un ordenamiento de auditorio clásico, tanto los revestimientos de las paredes como los solados fueron resueltos dejando cámaras de aire.

Aquí la madera resuelve solados y parte de los revestimientos acústicos.

En la sala circular el escenario es central, los cielorasos fueron resueltos mediante estructura independiente y placas acústicas fono absorventes, los solados son de madera aplicados sobre correas dejando una cámara de aire y los revestimientos de los muros fueron resueltos con textiles.

 

Entramados estructurales

Cuando las luces superan una determinada distancia para ahorrar peso y material se utilizan vigas compuestas por barras capaces de absorber los esfuerzos de tracción, ejecutadas como si fueran vigas huecas o formando parte de un gran entramado.

Hasta la primera mitad del siglo XX era muy común la incorporación de cerchas compuestas por perfiles ligeros para salvar estas grandes luces.

Sin embargo cuando nos adentramos en el estudio de estos entramados estructurales podemos detectar aquellos que lo resuelven de forma superficial o de manera espacial.

Las posibilidades de un entramado son diversas y, aunque la solución más extendida son las redes trianguladas, hay retículas que emplean otros polígonos o siguiendo determinadas trayectorias. Sin embargo en todos los casos podemos detectar cierta fascinación en la utilización de la diagonal, o riostra, por su capacidad de absorber esfuerzos horizontales y verticales en una sola barra, sin jerarquía aparente, y conformando una malla que le confiere calidad ornamental al edificio.

Los primeros ejemplos de mallas estructurales no ortogonales, pero con un orden jerárquico en la disposición de sus componentes, son las torres reticulares de Vladimir Shukov para la radio en Moscú (1919-1922), realizadas íntegramente con perfiles en ángulo y perfiles en U esta torre llegó a medir 350 metros y a pesar 2.200 toneladas, en término de eficiencia estructural comparémosla con la torre Eiffel de París (1889) que mide 305 metros y pesa 8.850 toneladas. En la Facultad de Derecho de Norman Foster en Cambridge los elementos verticales y horizontales que configuran la bóveda de la cubierta, con una luz de 40 metros de diámetro, son todas barras idénticas de 16 centímetros de diámetro. Todos tienen el mismo peso visual se ha perdido el orden jerárquico para pasar a componer una trama superficial.

Otro caso es cuando los entramados estructurales son espaciales. Allí estas pequeñas barras están ensambladas entre sí mediante nudos semejantes a una esfera. Es inevitable en este campo la mención de los trabajos de Konrad Wachsman y Richard Buckminster Fuller como asi también a Max Mengeringhausen, cuyo nudo Mero (1942) representa una unión atornillada que todavía hoy encuentra aplicación. La composición estructural de entramados espaciales se constituye de plano de atados superiores e inferiores, así como de barras diagonales que ocupan el espacio situado entre ambos planos. En el Sainsbury Center for Visual Arts de Norman Foster y Norwich (1978) el entramado espacial resuelve no solo la cubierta de grandes luces sino la estructura portante de los muros y cerramientos laterales, los 3 metros de desarrollo espacial de este entramado son utilizados para canalizar todas las instalaciones y pasillos técnicos como si la estructura fuera un espacio habitable.